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El PRD y su “apagón ideológico”

La Ley de Herodes por Miguel Ángel Isidro

Desde su creación en el año de 1989, uno de los lugares comunes para referirse en términos peyorativos al Partido de la Revolución Democrática es que se trataba de una especie de hijo no deseado del PRI. “Es un partido de resentidos”, advertían sus malquerientes.

A un cuarto de siglo de su fundación, el partido del Sol Azteca enfrenta una de sus más complicadas crisis. Con una bancada de 50 diputados federales, 18 senadores y ostentando gubernaturas en 4 entidades de la República, amén de otras cinco en las que participa como gobierno de coalición, el PRD es víctima de sus múltiples conflictos internos, y ha optado por buscar la salida a su laberinto abrazando la ruta del pragmatismo.

La designación del ex priista Agustín Basave Benítez como nuevo dirigente nacional  pone en evidencia la crisis de liderazgo que se vive al interior del partido. Para los jefes de sus veleidosas tribus ha sido más práctico recurrir a un externo que darle el voto de confianza a cualquier cabeza de grupo.

En 26 años de existencia, el PRD solo ha podido lanzar dos candidatos presidenciales, cada uno con dos postulaciones, y el día de hoy, ambos están fuera del partido. Tanto Cuauhtémoc Cárdenas como Andrés Manuel López Obrador optaron por poner distancia del partido que los hizo presidenciables. A ambos, por cierto, los identifica su pasado priista, que les resulta tan incómodo como innegable.

En las elecciones federales del presente año, fue contundente el boquete que le ha provocado al PRD la aparición de MORENA en el escenario electoral. Incluso en el Distrito Federal, su principal bastión, el PRD se vio desplazado en importantes posiciones por el partido creado y dirigido por AMLO.

En una reciente entrevista, el flamante gobernador de Michoacán Silvano Aureoles describió con sarcasmo la situación actual de su partido ante la llegada de Agustín Basave. “No sé si estamos designando a un dirigente o contratando a un gerente para que maneje el partido”.

Baja este estado de cosas, el PRD deberá definir el curso de su participación en la ruta electoral 2016-2018.

En el primer caso, todo apunta a que sustentará su participación en la conformación de alianzas de todo tipo, incluso en algunos casos con sus antiguos antagonistas del Partido Acción Nacional.

Y sin duda alguna, resultará interesante ver si el PRD es capaz de construir una candidatura presidencial sólida, creíble y de consenso para el 2018.  Porque hasta el momento, escaramuzas mediáticas como la emprendida por el gobernador de Morelos Graco Ramírez Garrido y su presunto proyecto de convertirse en candidato presidencial de un amplio frente de izquierda, se ubica en el departamento de los sueños guajiros.

Para el PRD vienen sin duda tiempos difíciles. Y a la izquierda se le van cerrando paulatinamente espacios de representación. Y los únicos culpables de ello se ubican en sus propias filas. Ninguna teoría del complot es aplicable en este caso. El perredismo tiene lo que merece.

¿Sobrevivirá el PRD a la ruta electoral 2016-2018?

Veremos y comentaremos….

DE BOTEPRONTO: Días dolorosos se viven en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, donde la inseguridad y los secuestros siguen sentando sus reales pese a las cuentas alegres de les autoridades. Lo cierto, lo real, es que a los ciudadanos honestos y trabajadores de la tierra de Rigo Tovar les siguen quedando a deber los tres niveles de gobierno: ni la alcaldesa pianista Leticia Salazar Vázquez, ni el gobernador priista Egidio Torre Cantú ni el secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong han podido cumplir su compromiso de salvaguardar el estado de derecho y devolver la paz social a dicho territorio, si es que alguna vez lo tuvo. Inaceptable pensar que el silencio curará estas heridas. No se trata de ser agoreros del desastre, pero tampoco es posible ser cómplices de la ineptitud oficial. Un fraternal abrazo a las amigas y amigos matamorenses. ¡Ánimo!