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Los problemas del país comienzan por los órganos electorales

Escaparate por Mario Barrera Arriaga

Toda corrupción es deleznable y la opacidad es su hermana gemela. Esta, lamentablemente, es la característica de las instituciones de las que presume este país, y que sin embargo nos dan apenas una muestra de su debilidad, que es sinónimo de que son inútiles. Pero el hecho de que se halle incrustada, junto con el abuso, en el órgano administrativo como es el Instituto Nacional Electoral, y peor aún, en el Tribunal Judicial con su Sala Superior, constituye una de las más contundentes explicaciones de por qué esta nación no es democrática ni funcionará mientras prevalezca el mismo estado de cosas.
Efectivamente, las implicaciones de que el INE y el TRIFE estén subordinados al Poder Ejecutivo Federal son enormes:
1.- Los representantes populares y los gobernantes de este país no son producto de la voluntad de la sociedad.
2.- Todas las instituciones, desde las más importantes hasta las más intrascendentes de este país, dependen de su actuar y sus decisiones, porque de ellas depende quién las conforma y eventualmente somete a esos y todos los órganos.
3.- Mediante las responsabilidades que tienen las autoridades electorales surgen Presidente de la República, e integrantes tanto del Poder Legislativo e indirectamente del Poder Judicial.
4.- De sus órganos corresponsables en las entidades federativas ocurre lo mismo, porque surgen gobernadores, congresos locales, alcaldes y tribunales de justicia.
Y ¿por qué consideramos que las autoridades electorales tanto a nivel federal como en las entidades del país no son democráticas, sino opacas y corruptas? Simple: baste ver cómo son integradas -el dedo divino del Tlatoani-, por quién –los partidos políticos- y a quién siguen sirviendo, es decir, a quienes los pusieron.
Y vuelvo a las implicaciones:
1.- Este país no podrá tener nunca democracia mientras esta realidad prevalezca.
2.- Las instituciones serán débiles.
3.- Las instituciones serán encabezadas por quien las dirija discrecional y corruptamente.
4.- No podremos contar con leyes acordes a las más sentidas aspiraciones de la sociedad, porque quienes son responsables de representarlos en los gobiernos y los congresos sólo se representan a sí mismos.
5.- En este complejo sistema de corrupciones, las complicidades a la orden del día seguirán en su máxima expresión.
Por consecuencia, además de este problema tan grave, que en conjunto es la falta de democracia, la opacidad, la corrupción y la impunidad, México seguirá inmerso en tragedias como:
a) La desaparición forzada de personas por el crimen organizado y por el estado.
b) La miseria galopante, así como la falta de empleo.
c) La ausencia de esperanza por falta de un cambio de fondo por la vía legal, la democrática y pacífica mediante las elecciones limpias, equitativas, transparentes, a cargo de órganos verdaderamente independientes.
d) La impotencia y desesperación, que puede desembocar en la anarquía o la represión.
Lo malo no es que el PRI haya vuelto al poder en 2012, recargado en su corrupción y ahora dando además muestras de enorme ineptitud y cinismo, sino que no existen oposiciones que encaucen las necesidades y demandas sociales, porque son igualmente corruptos y cómplices.
Pero por eso, porque el origen de nuestra falta de democracia, corrupción e impunidad pasa por los órganos electorales, y éstos están podridos, urge reformarlos.