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Entre la tradición y el caos

Soy CiuDADAno por Jorge M. Dada.

@JORGEDADA1

Tlaltenango, pueblo urbano ubicado al norte de Cuernavaca, celebra a su santa patrona, la Virgen de los Milagros, cada 8 de septiembre.

Según cuenta la leyenda, el 30 de agosto de 1720, dos extranjeros se hospedaron en la posada de doña Agustina y salieron al siguiente día, dejando en resguardo un misterioso arcón. Tras varios días no se supo mas de ellos. Una noche, pasó doña Agustina por el cuarto donde estaba resguardado dicho arcón y vió que de el emanaba una música celestial, destellos luminosos y un olor perfumado. Asombrada, llamó al párroco de la Asunción, Fray Pedro de Aranda, quien abrió el arcón frente a varios testigos y encontraron en éste a la imagen de la Virgen Santa María de los Milagros. Esta imagen fue llevada en procesión a la capilla de San José, donde permaneció hasta 1730 mientras le construían el santuario donde se encuentra hasta la fecha.

Las leyendas cuentan que el mismo Zapata le llevó en ofrenda una corona de plata con incrustaciones de oro y que es esta imagen autora de muchos milagros.

Desde su aparición, se realiza la feria en torno a su veneración, que dura doce días, del 30 de agosto al 10 de septiembre, a la que acuden miles de peregrinos de varios estados. Una de las peregrinaciones más llamativas es la de Iztapalapa, quienes desde hace más de cien años fabrican e instalan una preciosa portada de flores en el Santuario de la Virgen.

Esta leyenda ha sido hasta hoy, motivo para la que, tras 294 años, se lleve a cabo cada año la famosa Feria de Tlaltenango, y que ahora mas que por lo que representaba en sus orígenes, famosa por el caos que genera en la movilidad de una ciudad que ha cambiado. Y es que esta celebración cobra vida en una de las principales arterias viales de Cuernavaca, la Avenida Emiliano Zapata.

Y no es que pondere la modernidad sobre la tradición; sino que se deben buscar esquemas que permitan que cohabiten los dos conceptos, la tradición y la actividad diaria de una ciudad que se torna cada día mas dinámica.

Quienes hemos vivido en la Ciudad de la Eterna Primavera desde nuestra niñez, conocemos de la evolución que ha vivido Cuernavaca, y basta con echar un vistazo a algunos datos estadísticos (números fríos).

Los datos mas antiguos del censo de población datan de 1895 con una población estatal de 200,000 habitantes, la cual se mantuvo hasta 1910, y que posteriormente, hacia 1921, reflejó una reducción a casi la mitad producto de la Revolución. A la fecha, tan sólo en Cuernavaca somos casi 400,000 habitantes; cifra que casi se duplica al considerar la zona metropolitana.

Los censos de 1895, 1900, 1910 y 1921 fueron censos de hecho o de facto, es decir, la población se captó en el lugar en el que se encontraba, independientemente de que éste fuera su sitio de residencia o no, debido a esto, la población se clasificó en presente, ausente y de paso. Para efectos de comparabilidad con el resto de los censos, se consideró como población residente, a la presente y ausente. Por otra parte, los censos realizados de 1930 al 2000 fueron de derecho o de jure, en éstos se captó a la población en su lugar de residencia. Cabe aclarar que de 1895 a 1940, los censos no se consideraron “generales”; sólo hasta 1950 cuando se empezó a captar también información de vivienda.

Con una población joven, en la que la edad media no rebasa los 30 años, y que se siente ajena a esta antigua tradición, es prioritario renovar el esquema de este festejo. Ya en pasadas administraciones se ha intentado reubicar a los comerciantes y juegos mecánicos en predios aledaños; sin embargo, parece que la necedad y los intereses de algunos han impedido caminar en este sentido. Usted que opina?

Que tengas un excelente día, y recuerda que como tu, yo también #SoyCiuDADAno.