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La huella del hombre (2da parte)

POR: Jorge M. DADA
@JORGEDADA1
“Soy ciuDADAno”

El día 22 de julio anterior se publicó en el Periódico Oficial del Estado de Morelos, tanto el inicio del proceso de planeación, como la convocatoria a los foros de consulta pública, tendientes a la aprobación del “Programa Parcial de Desarrollo Urbano Sustentable del Nororiente de Cuernavaca”, previamente se llevó a cabo el proceso de consulta pública del proyecto de programa elaborado por la autoridad municipal competente; con ese motivo resulta oportuno formular algunas reflexiones adicionales sobre el tema.

En 1987 la Comisión Mundial del Medio Ambiente en su informe conocido como “Nuestro Futuro Común” define la palabra sustentable como: “…la capacidad de satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras…” otorgándole un enfoque más allá del cuidado del medio ambiente, incorporando aspectos económicos, sociales, políticos y culturales que trascienden barreras geográficas y temporales. Como es bien sabido las ciudades son las principales consumidoras de energía y de recursos, es por eso que se vuelve primordial la planeación de un modelo sustentable de sociedad y vida urbana basado en los principios de solidaridad, libertad, equidad, dignidad y justicia social.

En nuestro país, los municipios participan destacadamente en la organización de los asentamientos humanos, el desarrollo urbano y el ordenamiento territorial, de conformidad con las atribuciones que les confiere el artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que son desarrolladas en la normatividad secundaria, guardando la adecuada congruencia con los niveles superiores de planeación.
Es incuestionable que una de las características de las sociedades contemporáneas a nivel global, es su incontenible crecimiento urbano, lo que genera una serie de consecuencias, tanto en el orden social, como en el político y el económico.

Parece que uno de los grandes temas pendientes del sistema político, social y jurídico de nuestro país, es la consolidación de un desarrollo urbano ordenado, sustentable e incluyente que contribuya a mitigar las grandes desigualdades que imperan en nuestra nación, sin duda es un problema complejo que puede ser analizado desde diversas vertientes y que requiere, para su solución, de un enfoque interdisciplinario, así como de la participación de los tres órdenes de gobierno en que se deposita la competencia en materia de urbanismo. Dada la complejidad que el tema representa, no es posible prever todas las condiciones presentes o futuras que deben valorarse para arribar a una solución definitiva y total, además es ilusorio siquiera pensar que ésta pueda alcanzarse, toda vez que por su propia naturaleza, el proceso de urbanización de los centros de población y todas las implicaciones que esto conlleva, es esencialmente dinámico y cambiante ya que actualmente la ciudad es concebida como un ente vivo que refleja el momento histórico y social y no siempre responde a una lógica que permita anticiparse con certidumbre a sus causas, efectos y consecuencias, no obstante, es imperioso redoblar esfuerzos para superar el caos y la anarquía en que se encuentra inmersa la dinámica de crecimiento de muchas ciudades mexicanas, entre ellas nuestra ciudad de Cuernavaca. Sin duda el esfuerzo que se aplique a esta tarea contribuirá al bienestar de las generaciones futuras.

En las condiciones anotadas, resulta imprescindible para las autoridades municipales de Cuernavaca con atribuciones en materia de desarrollo urbano, atender estas tareas desde un enfoque interdisciplinario, teniendo a la sociedad como eje rector de la toma de decisiones, de tal forma que los programas en la materia contribuyan a superar las segregación y la exclusión territorial que tanto laceran a nuestra sociedad y de las que nuestra ciudad no está exenta, para ello deben revisarse las normas, políticas, bases, criterios y objetivos de las disposiciones resultantes de los diversos niveles de planeación, determinando los alcances y contenido de la planeación integral y sustentable del desarrollo urbano y los asentamientos humanos; con la conciencia de que el Urbanismo se ha transformado de un simple instrumento de desarrollo de los poblados, al incorporar criterios de ordenación del territorio y promotor de una convivencia armoniosa en las ciudades, contemplando el desarrollo económico, político, cultural, de la salud y seguridad pública.

Finalmente no debe pasarse por alto que el sector inmobiliario en nuestro país, si bien es promotor del desarrollo al destinar grandes recursos a la industria de la construcción con la consiguiente generación de empleos, también es depositario de grandes intereses económicos individuales y de grupo y que en algunas ocasiones han dejado sentir su influencia en los entes encargados del desarrollo urbano, para la modificación de los programas de desarrollo urbano tanto generales como parciales, con tal de obtener facilidades en la aplicación de sus inversiones, que presumiblemente en algunos casos están motivadas únicamente por un afán de lucro; por lo que, sin desconocer la importancia de la opinión del sector, la toma de decisiones debe priorizar los objetivos que contemplados en las normas jurídicas correspondientes y las que aportan las nuevas tendencias en esta disciplina, reiterando que el resultado debe ser un desarrollo urbano que sea amigable con el medio ambiente, propicie la convivencia armoniosa de la ciudadanía y coadyuve a superar las grandes desigualdades que actualmente aquejan a nuestra sociedad.

Es por eso que se vuelve imperante el desarrollo de políticas públicas encaminadas a recuperar el tejido social para lo cual es necesario crear y/o recuperar Espacios Públicos, reactivar la economía local fomentando la micro y pequeña empresa, crear un transporte publico eficiente, dotar del Equipamiento Urbano a la población, garantizar el derecho a una vivienda digna sin propiciar el surgimiento de “guetos”, en pocas palabras garantizar el derecho humano a la Ciudad a toda la población.