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LOS NINFÓMANOS DE CUERNAVACA

Ayuntamiento

Cuernavaca es un municipio pobre, pero con un gobierno no rico, sino millonario. Pero no todos los funcionarios gozan de esta condición, son sólo algunos que, incluso, rebasaron a Jorge Morales Barud, quien por miedo, omisión, complicidad o por su mero estilo personal de gobernar, soltó los hilos de la administración y la gobernanza municipal, minutos después de tomar protesta como alcalde. La austeridad se ve en las oficinas de menor jerarquía y se padece en las calles, en los servicios públicos, en la inseguridad y en la imagen casi sepultada de un municipio eminentemente turístico. La bonanza la viven, sobre todo, funcionarios como Martín García Cervantes, Luis Enrique Rodríguez Jiménez y Fernando Gutiérrez Nava, cuya línea de mando no se desprende de la principal oficina del Ayuntamiento, sino de la notaría número dos de Cuernavaca. Para mantener la gobernabilidad al interior del propio ayuntamiento, el botín en que hoy esta convertido el presupuesto municipal, debió compartirse con los integrantes del cabildo, donde por su voracidad y ambición destacaron Valdemar Castañeda, Alfredo Gutiérrez, Juan Jaramillo y Romualdo Salgado. Sin embargo, los “cañonazos de gobernabilidad” le llegan a todos, con especial atención al síndico municipal, Fernando Martínez. Sin embargo, cual ninfómanos presupuestales, los integrantes del cabildo aún no se sacian y el pasado viernes aprobaron por unanimidad de los presentes (faltó Jorge Morales y Juan Jaramillo) otorgar la concesión por 20 años del servicio de alumbrado público. Así funciona el para nada “honorable” Cabildo y mafia que gobierna Cuernavaca.