in

Sucesión adelantada

Escaparate

Por Mario Barrera Arriaga

 

Mucho hace que Andrés Manuel López Obrador se destapó afirmando que buscará la Presidencia de la República. Eventualmente, Margarita Zavala en un video anunció que renuncia a competir por la dirigencia del Partido Acción Nacional para buscar en el 2018 la silla presidencial. Más tarde, en las peores condiciones en las que pudo hacerlo, Miguel Ángel Mancera ha hecho lo propio. La pregunta es: ¿Y ahora quién por el Partido Revolucionario Institucional?

Atestiguamos una sucesión adelantada. Y no podía ser de otra manera. En términos prácticos, la Presidencia de Enrique Peña Nieto ya terminó, con más pena que gloria, entre escándalos, proyectos truncos, cancelados, y sin que la más importante de sus reformas, la de energía, pudiera cristalizarse, debido al contexto internacional. Ahora, de cara a los próximos tres años, al mandatario sólo le queda administrar la crisis, sacar adelante los presupuestos para garantizar la viabilidad de su gobierno y preparar el camino a su sucesor, para que no sea llamado a cuentas si es que el poder recae en manos de un opositor.

Pero frente a la ventaja mediática que han tomado sus rivales, el PRI no ha dado muestras de perfilar un candidato, lo cual para ellos debiera ser preocupante por varias razones:

1.- El escaso capital político que Enrique Peña Nieto pudiera tener aún se verá opacado por la novedad de los abanderados oponentes tres años antes.

2.-No hay en el escenario posibles tapados que efectivamente pudieran dar la batalla por la sucesión.

-Por una parte, Luis Videgaray, secretario de Hacienda, está sumamente desprestigiado por una miscelánea fiscal que pretendió ser reforma y que ha unificado criterios en su contra. Por otra parte, también carga sobre sí el hecho de que si bien la macroeconomía marcha en niveles aceptables, el hecho es que la calidad de vida de los mexicanos se ha deteriorado enormemente porque no ha habido la capacidad de impulsar el mercado interno, ni de ofrecer estímulos para que el sector productivo interno vuelva a funcionar.

-Miguel Ángel Osorio Chong está sumamente desgastado. Acaso como pocas veces, la Secretaría de Gobernación se ha visto asediada por problemas que otros secretarios no han querido resolver, como lo concerniente en materia educativa, con los maestros de la Coordinadora, pero también por el irresuelto caso Ayotzinapa, las constantes masacres que nos pintan como un país en el que impera la ley de la delincuencia, la ingobernabilidad.

-Manlio Fabio Beltrones no pertenece al grupo privilegiado de los cercanos del Presidente. Tiene cartas de presentación aceptables, pero difícilmente le darán el control del partido para después hacerse de la candidatura, porque no pertenece al grupo que actualmente gobierna-

-Lo que sí queda claro, es que el precandidato presidencial saldrá del grupo Atlacomulco-Hidalgo, pero aún no se fabrica la figura ni la imagen.

Así pues, todo parece indicar que el candidato priista no saldrá del gabinete.

3.- También cabe preguntar si el mandatario tolerará ser opacado por los contendientes para 2018, en el entendido del activismo de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, el de Margarita Zavala, que incluso juega con la posibilidad de ser independiente, si en su partido, Acción Nacional, no es considerada para la contienda, y el de Miguel Ángel Mancera, al que quizá un rayo divino ilumine y corrija el camino en la capital de la República. Por lo pronto, ya Enrique Peña Nieto lanzó señales de alarma al Instituto Nacional Electoral por actos de campaña adelantados, sin que le hicieran caso, porque aún está lejos el proceso venidero y porque el propio Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, ha dicho que se trata de expresiones políticas y que en todo caso sólo actuará sobre denuncia expresa.

La sucesión adelantada obligará a la sociedad a poner la mirada no sólo en los precandidatos, sino también en el mandatario, en su desempeño, porque con toda seguridad las precampañas, particularmente la de López Obrador, girarán en torno a los escándalos de corrupción y será vigilado con lupa para ser defenestrado a cada momento en su favor.

Acaso la presencia de los suspirantes por la Presidencia de la República sea un acicate para que el Gobierno de la República dé un viraje y se ponga a trabajar por fin.

Ya no “Mover a México”, sino que se muevan ellos para no perder.

Y en general, todos los partidos para reconstruirse.